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El programa de aprendizaje-servicio sobre abusos sexuales mediante sumisión química, coordinado por Gemma Montalvo, del grupo de investigación CINQUIFOR, dedica una serie de talleres y actividades que tendrán lugar en la Facultad de Farmacia que culminan hoy, día 1 de marzo.

En esos talleres participarán docentes implicados en el programa y unos 400 estudiantes de Farmacia, Criminalística: Ciencias y Tecnologías Forenses y Biología que durante los últimos meses se han formado mediante estas técnicas, enriqueciendo su formación y aportando un servicio a la comunidad.

En esta semana se presentarán diferentes acciones que han llevado a cabo los estudiantes para concienciar a la sociedad sobre este problema y también se realizarán talleres y ponencias. Entre las ponencias destacan las relacionadas con el ámbito del análisis forense y de las repercusiones jurídicas de la sumisión química.

En esta entrevista toman la palabra dos expertas: Carmen Figueroa, profesora del departamento de Ciencias Jurídicas, y Begoña Bravo, jefa del Servicio de Química del Departamento de Madrid del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y profesora asociada del grado de Criminalística: Ciencias y Tecnologías Forenses de la UAH, para ofrecer dos visiones sobre este problema, cada vez más visible en la sociedad.

-¿Qué tenemos que entender cuando hablamos de sumisión química, profesora Figueroa?
-Carmen Figueroa: La sumisión química está identificada, fundamentalmente, con ambientes de ocio juvenil nocturno, en los que las personas están relajadas, se muestran confiadas y tienen ganas de diversión. Ese contexto es aprovechado por otras personas desalmadas que utilizan determinadas sustancias químicas (medicamentos, drogas) sin que las víctimas sean conscientes de ello o se aprovechan de la situación de vulnerabilidad que tienen los jóvenes tras consumir alcohol y/o drogas, para anular su voluntad y cometer agresiones sexuales u otro tipo de delitos, como robos. El objetivo de todo el programa de aprendizaje-servicio y los talleres que se van a impartir persigue varios objetivos: abundar en el conocimiento de esta problemática entre los jóvenes y advertir de cuáles son los pasos que deben darse. Así, si una persona sospecha que ha podido ser objeto de abusos sexuales por sumisión química, cuanto antes lo denuncie mejor, con el fin de evitar que puedan desaparecer las pruebas del delito. También prevenir, concienciando de la necesidad de evitar un consumo abusivo de alcohol y otras sustancias, así como estar atentos para que nadie pueda depositar en nuestras bebidas sustancias que nos conviertan en vulnerables y nos pongan a merced de los deseos de un delincuente.

-¿Qué sustancias se incluyen en lo que denominamos sumisión química y qué debe hacer cualquier persona que sospeche que ha podido ser objeto de ella?
-Begoña Bravo: Las sustancias que pueden ser útiles para la sumisión química son variadas y pueden ir desde el alcohol hasta drogas o fármacos como analgésicos, benzodiacepinas o hipnóticos. Cualquier sustancia que afecte al sistema nervioso central, tanto si son depresoras y nos provocan sueño, como si son estimulantes o alucinógenas, pueden ser empleadas en sumisión química, para hacernos vulnerables. Esa es la frontera: la vulnerabilidad de una persona que, ya sea de forma voluntaria o involuntaria, haya consumido alcohol, drogas o medicamentos a un nivel que la conviertan en alguien sin voluntad y, desde luego, al arbitrio de otras personas que quieran hacerles daño. Es muy importante que todas las chicas y todos los chicos sepan que, independientemente del consumo haya sido voluntario o no, tenemos la obligación de denunciar cualquier abuso sexual que suframos; igual que se debe tener también cuidado con el nivel de consumo y qué estado les genera, para evitar ponerse a merced de los delincuentes. De hecho, la mayoría de las veces se suma un consumo voluntario con una acción proactiva y oportunista por parte del violador.        

-¿Qué síntomas, cuáles son las situaciones típicas que nos pueda hacer sospechar de que hemos sido objeto de abusos sexuales por sumisión química?
-Begoña Bravo: Lo cierto es que muchas veces una persona se despierta y no recuerda absolutamente nada de lo que ha podido ocurrir. Está en un lugar que no conoce y al que no sabe cómo ha llegado, está desnuda o tiene la ropa interior del revés… No se recuerda ni siquiera el dolor que le puedan haber infringido, porque el estado que genera esta sumisión química podría ser asemejable a un estado de coma.

-¿Qué cuentan los análisis forenses que ustedes realizan en el laboratorio, profesora Bravo?
-La mayoría de los análisis con sospecha de agresión sexual por sumisión química revelan que ha habido un consumo masivo de alcohol, a veces acompañado de otras sustancias de ocio, o con medicación que la propia víctima ha tomado o ha digerido sin saberlo. También nos hablan de que la franja de edad de las víctimas es muy amplia: desde los 12 años hasta la madurez, pero es más intensa en mujeres jóvenes entre 20 y 30 años. Hay sustancias que permanecen más tiempo que otras en el organismo, pero siempre es posible encontrar las ‘huellas’, bien en la sangre o en la orina –y eso nos ayuda a conectarlo directamente con el momento de los hechos- o en otro tipo de muestras, como la de cabello, que puede tomarse a partir de la 4ª-5ª semana de los hechos y nos ayuda a hacer un análisis retrospectivo.

-¿Y qué debe hacer alguien que sospecha que ha podido ser objeto de un delito de abuso sexual mediante sumisión química?
-Carmen Figueroa: lo más importante es que, cuanto antes, acudan a un hospital o a la policía para que les tomen muestras y les realicen la exploración correspondiente. Entre los principios de Edmond Locard, uno de los fundadores de la Criminalística, figura el siguiente: ‘En la investigación criminal el tiempo que pasa es la verdad que huye’. Por eso es fundamental realizar una analítica (que en juicio será una prueba pericial), para demostrar que en ese momento la víctima tenía en su cuerpo restos de una medicación u otra sustancia química que no había tomado o restos biológicos (esperma) que son fruto de una penetración, aunque no sea consciente de ello.

-Unos abusos sexuales que se van a convertir en violación con la nueva reforma del Código Penal
-Carmen Figueroa: Los abusos sexuales mediante sumisión química están tipificados en el Código Penal desde el año 2010. Lo que hace el autor para cometer este delito es anular la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química para idónea a tal efecto. Tras el caso de ‘la manada’ se ha propuesto una reforma del Código Penal, para que desaparezca la distinción entre violación y abusos sexuales, recogiendo el sentir de la sociedad. No obstante, y hasta que esa reforma sea aprobada, debemos advertir que las víctimas de abusos sexuales no están desamparadas, ya que la pena de prisión para el autor de dicho delito puede llegar a los 10 años, si concurren algunas agravantes, tales como la especial vulnerabilidad de la víctima (se encontraba muy bebida) o cuando en el delito se comete por dos o más personas.

-¿Es difícil enjuiciar estos casos, localizar a los agresores e identificarlos como tal?
-Carmen Figueroa y Begoña Bravo: En principio no es difícil, porque en general los agresores forman parte del entorno de la víctima. Por ello hay que denunciarlo y cuanto antes, pues para poder condenar por estos delitos hay que tener pruebas, de ahí la importancia de las pruebas periciales (analíticas, exploración corporal para localizar restos biológicos, cámaras de locales, etc.) y testificales. Así que el mensaje es el siguiente: ante la menor sospecha de haber sido víctima de un abuso sexual mediante sumisión química, denuncia.