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Investigadores de la UAH, liderados por Ignacio Martínez Mendizábal y Manuel Rosa, participan en una investigación publicada en ‘Science Advances’ en la que han reconstruido cómo oían los homínidos primitivos, el Australopithecus Africanus y el Parantrhopus Robustus, hace unos 2 millones de años.

La investigación tiene como objetivo prioritario conocer cuándo los homínidos comenzaron a tener las capacidades auditivas que les permitieron comunicarse mediante el habla. Los resultados han puesto de manifiesto que hace 2 millones de años los homínidos todavía oían de forma muy similar a los chimpancés, pero se observa en la cavidad de sus oídos una leve diferencia con respecto a sus ‘familiares cercanos’. Es el eslabón, el primer cambio en el proceso evolutivo que originó la audición humana, que se distingue de la de los chimpancés y de la mayoría de primates por presentar una mayor sensibilidad en la banda de frecuencias comprendidas entre 2 y 5 kHz (kilohercios). Esta diferencia está relacionada con la especialización de nuestro oído para percibir con gran nitidez los sonidos del habla humana, especialmente los sonidos consonánticos.

Disciplinas tan diferentes, a priori, como la anatomía y la paleontología y el procesado de señales sonoras han confluido en la UAH para poner en pie esta investigación que no solo delimita cuándo el ser humano comenzó a modificar su anatomía para poder desarrollar el lenguaje sino que abre toda una línea de investigación en bioacústica destinada a conocer cómo oyen las distintas especies. Asimismo, los estudios desarrollados hasta ahora están sirviendo para enriquecer la investigación destinada a mejorar la tecnología de los audífonos, en la que trabaja el grupo de Investigación en el Procesado de Señales Sonoras coordinado por el catedrático de Teoría de la Señal y las Comunicaciones Manuel Rosa.

¿Cómo se ha trabajado con los cráneos para delimitar cómo oían? Mercedes Conde, investigadora en Antropología Física en la UAH, ha participado en el estudio de los cráneos, procesándolos en un TAC industrial que da más resolución en las imágenes que un TAC hospitalario ordinario, ya que produce una media de 250-300 cortes de imágenes en el hueso temporal. ‘Con tecnología informática se va rellenando hueso por hueso las diferentes estructuras anatómicas del oído y luego se miden en 3D. Es lo que se denomina proceso de segmentación informática a partir de imágenes obtenidas por tomografía axial computarizada’.

De este modo se han obtenido las reconstrucciones virtuales de los oídos de 10 chimpancés, 10 humanos, un cráneo de Australopithecus y otro de Parantrhopus.

Con los datos anatómicos ya registrados, los miembros del grupo de investigación en procesado de señales sonoras que lidera Manuel Rosa han realizado un estudio electroacústico que informa sobre la transmisión de la potencia del sonido en el oído, lo que permite inferir cuál es la respuesta del oído a determinados márgenes de frecuencia. Para el desarrollo de esta investigación Rosa y su equipo han trabajado con un software de modelado de la transmisión de señales sonoras en el oído desarrollado en el propio grupo de investigación.

Ignacio Martínez, profesor de Antropología Física, explica que se han elegido estos homínidos porque los cráneos estaban muy bien conservados y ‘porque nos permitían resolver un problema: en Atapuerca demostramos hace 10 años que los homínidos de la Sima de los Huesos oían como el Homo Sapiens. Eso nos hizo llegar a la conclusión de que ya utilizaban el lenguaje, pero solo era una hipótesis. Para contrastar nuestra propia hipótesis, decidimos realizar el estudio en homínidos primitivos que estamos seguros que no hablaban, por lo que esperábamos que su audición fuera similar a la de los chimpancés. El objetivo, por tanto, era comprobar que determinados rasgos de la audición están ligados al lenguaje y ese objetivo se ha cumplido, reforzando nuestra hipótesis’.

Esta investigación muestra justo el primer cambio que dio lugar a la audición humana, ‘y ese pequeño cambio se puede poner en relación con las características acústicas del medio en el que vivían estos primeros homínidos, ya que el Australopithecus vivía parte del tiempo en el bosque y parte del tiempo en la sabana. Es decir, que vivir en un espacio abierto como la sabana favoreció la evolución de la audición humana y contribuyó decisivamente al origen del habla’