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Marco habla de los principales avances en la investigación para mejorar el tratamiento del COVID-19 en la que está trabajando.

Este proyecto de investigación pertenece a las acciones de mecenazgo que se están financiando y divulgando desde la Universidad de Alcalá. Como parte de su compromiso social, la UAH trabaja en la búsqueda de soluciones al COVID-19 desde la investigación y la educación.

– ¿Cuál es tu tarea en el proyecto que estáis realizando? ¿Cómo colabora la UAH en el desarrollo de este estudio?

Como los demás miembros del equipo que participan en el proyecto, estoy investigando los mecanismos moleculares responsables del SARS-CoV-2, con el objetivo de encontrar posibles fármacos contra el COVID-19.

La UAH ha creado un plan de mecenazgo para conseguir financiación de diversos proyectos, entre los cuales se encuentra éste. Además, ha lanzado un programa propio de financiación de proyectos relacionados con el COVID-19, al cual hemos optado y estamos esperando la resolución. Así mismo, colabora en la difusión de los objetivos que nos hemos planteado, a través de diferentes acciones en su página web y redes sociales.

-¿Cuántos organismos e instituciones participáis en el proyecto? ¿Cómo se han forjado las colaboraciones entre los diferentes entes? ¿Existían colaboraciones previas entre los diferentes autores y autoras?

Este proyecto ha nacido de la inquietud de varios científicos acerca de los acontecimientos ocurridos producidos por el COVID-19 a principios de marzo. Sobre todo, como italiano, veía desde España lo que estaba pasando en mi país. Empecé a preguntarme que se hubiera podido hacer a nivel de investigación.

En la UAH, contacté con Cristina García, que pertenece al grupo RESMOL (Reactividad y estructura molecular), y con Isabel Iriepa, del grupo DISCOBAC (Diseño, interacción y síntesis de compuestos biológicamente activos). Surgieron ideas iniciales de como estudiar el posible mecanismo de infección a través de las técnicas que nosotros conocemos.

Al mismo tiempo, contactamos con la Université de Lorraine (Francia), grupo con el cual realicé una estancia postdoctoral. Este grupo de investigación francés, junto con sus colaboradores de la Università degli Studi di Palermo (Italia), estaban dispuestos a aunar fuerzas y proponer ideas alternativas. Nada más empezar a construir los primeros modelos, estuve en contacto con Antonio Francés,  investigador de la Universitat de València, al que conocí en Francia y que también se sumó al reto.

Estas instituciones forman el núcleo para poder desarrollar la parte teórica del proyecto en todos sus aspectos. Además, gracias a las colaboraciones de la Prof. Isabel Iriepa, también contamos con el apoyo del CSIC, tanto del Instituto de Química Orgánica, como del Centro Nacional de Biotecnología, que nos permitirán averiguar la eficacia experimental de los fármacos y mecanismos que proponemos.

Metodología del estudio, ¿Qué beneficios puede producir el estudio en el corto plazo? ¿Y en el largo plazo?

Proponemos varias metodologías pertenecientes a la modelización y simulación molecular. Estas técnicas computacionales son capaces de ofrecer una resolución espacial sin precedentes, llegando a entender a nivel atómico estructuras biológicas de naturaleza compleja, como las proteínas y sus interacciones.

En el corto plazo, es decir en algunos meses, tendremos la posibilidad de simular estos procesos y  reducir tanto los plazos como los costes. A largo plazo, los detalles que se pueden alcanzar con estas técnicas podrían permitir describir detenidamente todas las piezas de este complejo puzzle que es el SARS-CoV-2, entender las relaciones estructurales con el precedente brote de tipo SARS (SARS-CoV) en 2002, y así permitir un estudio anticipado de su evolución, para poder proponer con tiempo los antivirales correspondientes. En breve, podría ser útil para que no nos pille desprevenidos como ha ocurrido esta vez.

– En la actualidad se están realizando multitud de investigaciones en relación al tratamiento al COVID-19. ¿En qué se diferencia vuestro estudio del resto? ¿Qué esperáis que pueda aportar?

El mundo de la modelización molecular está formado por una multitud de diferentes técnicas, cada una focalizada en responder a un tipo específico de pregunta. Esto también explica por qué nuestro proyecto reúne instituciones de tres países europeos, necesitándose expertos en distintas áreas de la modelización: hacen falta técnicas que permitan proponer cuáles son los sitios de interacción de potenciales fármacos, como el docking, usado asiduamente en la industria farmacéutica. Pero podría no ser suficiente.

Con la dinámica molecular, podemos describir cómo se comporta nuestro sistema en el tiempo, permitiendo describir con precisión sus evoluciones y reordenamientos. En algunos casos, técnicas aún más sofisticadas son necesarias para estimar la eficiencia de los fármacos que estamos proponiendo. En última instancia, será el experimento lo que nos proporcionará información para validar y, en su caso, mejorar nuestras propuestas.

-¿Consejos para AlumniUAH que sueñan con realizar un proyecto importante como es el que realizáis. ¿Qué  recomiendas a los alumnos y alumnas que se encuentren en el proceso para llegar a realizar una investigación como esta?

Si se tiene ilusión por la investigación, estoy seguro de que cualquier alumna o alumno puede tener ideas muy interesantes para futuros proyectos y luchar por ellos. Resulta fundamental, desde mi punto de vista, tener experiencias en el extranjeropara aprender nuevas técnicas y nuevos modos de proponer soluciones a los problemas científicos.

En este caso concreto, este proyecto nunca se hubiera podido poner en marcha sin la necesaria sinergia entre distintas instituciones de distintos países. En un momento histórico en el cual las políticas de unión en Europa parecen vacilar, me gustaría evidenciar como la ciencia se beneficia enormemente de proyectos comunes, y esperemos que puedan ser siempre más.